1089/2026

Reorganizar las áreas del conocimiento, una propuesta para mejorar la estructura académica de la UAZ

Zacatecas, Zac., 29 de octubre de 2026.

Actualizar la organización de las áreas del conocimiento de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), a partir de criterios académicos, afinidades disciplinares y necesidades de formación, es una de las propuestas presentadas por el coordinador del Área de Arte y Cultura, Otoniel Serrano de Santiago, durante las mesas de diálogo para la construcción de la metodología de la Reforma Integral de la institución.

   El planteamiento busca que la distribución de las unidades académicas y los programas educativos responda con mayor claridad a sus características epistemológicas y profesionales, además de establecer mecanismos que favorezcan el trabajo interdisciplinario, la movilidad estudiantil y una administración más eficiente, sin comprometer la calidad educativa.

   Durante su ponencia Áreas del conocimiento en la Reforma Integral UAZ, Serrano de Santiago expuso que la estructura universitaria requiere una revisión a la luz de los cambios normativos y académicos registrados desde la implementación del Modelo UAZ Siglo XXI, en 2005. En este periodo se han desarrollado referentes nacionales e internacionales para clasificar los campos de formación, investigación y desarrollo, por lo que consideró pertinente actualizar la organización institucional.

   Como parte del diagnóstico, señaló diferencias entre las denominaciones previstas en el Estatuto General y las utilizadas actualmente, así como la necesidad de revisar la adscripción de los programas educativos a las áreas del conocimiento. La propuesta también advierte que la estructura vigente no cuenta con un espacio específico para articular formalmente el trabajo interdisciplinario y que la educación media superior y secundaria aparecen mezcladas con las áreas del conocimiento, pese a corresponder a niveles educativos.

   El análisis presentado toma como referencia la Clasificación Internacional Normalizada de la Educación en los campos de formación (CINE-F) de la UNESCO, el Manual de Frascati de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y las nueve áreas del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII). A partir de estas correspondencias, se busca contar con criterios verificables para determinar qué programas deben permanecer en su área actual, cuáles podrían reubicarse y cuáles requieren vínculos académicos con otras disciplinas.

   En este sentido, el coordinador propuso evaluar cada programa educativo mediante cuatro criterios: afinidad epistemológica, afinidad profesional, problemas compartidos y comparabilidad con clasificadores externos. La revisión se respaldaría con evidencia escrita y permitiría elaborar fichas por programa, mapas de afinidad por unidad y área, así como un catálogo de correspondencias que sirva de base para las decisiones de los órganos colegiados universitarios.

    La metodología contempla que todas las unidades académicas revisen sus programas bajo los mismos criterios y que, posteriormente, se determine la estructura de las áreas con base en los resultados. Entre las alternativas expuestas, Serrano de Santiago recomendó un escenario de reingeniería que considera redistribuir unidades y áreas, establecer un Consejo Interáreas y organizar la educación media superior y básica como un subsistema con estructura propia, mediante las adecuaciones correspondientes al Estatuto General, sin modificar la Ley Orgánica.

   Otro componente de la propuesta es una formación organizada en tres niveles: un Programa Académico Común para las licenciaturas, con contenidos compartidos como comunicación, metodología, idiomas, sustentabilidad y apreciación artística; troncos comunes por área únicamente cuando exista suficiente afinidad académica, y formación específica para atender las particularidades de cada disciplina y la resolución de problemas concretos.

    En cuanto a la educación media superior y básica, planteó diferenciar la organización por niveles educativos. De acuerdo con los datos expuestos, en el ciclo 2024-2025 la Preparatoria registró 11 mil 387 estudiantes y la Secundaria 687, que en conjunto representaron el 29.9 por ciento de la matrícula universitaria considerada en el informe. La propuesta contempla un subsistema con academias organizadas por campos del marco curricular común y la posibilidad de vincular la secundaria con la preparatoria y la investigación pedagógica.

    Serrano de Santiago también destacó que las áreas deben conservar funciones académicas sustantivas, entre ellas coordinar la revisión de los programas, planear la formación común y los mecanismos de movilidad, organizar evaluaciones y dictámenes, gestionar infraestructura compartida y representar a las áreas ante el Consejo Universitario y el eventual Consejo Interáreas.

    Para llevar a cabo los cambios, presentó una ruta metodológica de seis fases que incluye el inventario y la codificación de los programas; la elaboración de fichas y el análisis de matrícula; la construcción de matrices de afinidad y la reingeniería; la elaboración del reglamento y los dictámenes; la aprobación por las instancias universitarias, y finalmente la implementación y evaluación periódica.

    La propuesta busca que la organización académica de la UAZ tenga una justificación documentada, que la distribución de responsabilidades administrativas responda a las necesidades reales de sus unidades y áreas, y que la colaboración entre disciplinas se traduzca en mejores condiciones para la formación profesional, la investigación y la atención de problemáticas comunes.

Texto y foto: Pamela Girón con información y foto cortesía.