814/2026

CASE promueve la prevención del suicidio y el bienestar emocional en la LICUFIDE

Zacatecas, Zac., 10 de septiembre de 2026.

En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, la Unidad Académica de Cultura (UAC) de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), a través de la subsede del Centro de Aprendizaje y Servicios Estudiantiles (CASE), llevó a cabo en la Licenciatura en Cultura Física y Deporte (LICUFIDE) la conferencia “Cuando el dolor se vuelve silencio: Prevención de la conducta suicida”, impartida por el terapeuta y representante estatal de la Sociedad Mexicana para la Atención y Conducta Suicida en Zacatecas, Brandon Beltrán Figueroa.

   Durante la apertura, el director de la UAC, Anuar Jesús Alvarado González, enfatizó que el objetivo de la administración universitaria no es únicamente fortalecer la formación académica especializada en cada programa, sino garantizar un acompañamiento integral, brindando recursos y herramientas para que los estudiantes desarrollen una trayectoria académica y personal sana.

    Asimismo, exhortó a los jóvenes tanto de la LICUFIDE como de Lenguas Extranjeras a acercarse y hacer uso de los servicios de apoyo psicoemocional que ofrece la universidad, promoviendo la gestión adecuada de las emociones y el fortalecimiento de la comunidad.

   Por su parte, el especialista Brandon Beltrán Figueroa subrayó que el propósito central de la charla es visibilizar señales de alarma y factores precipitantes que ponen a los universitarios en riesgo suicida. Señaló que el suicidio no siempre se expresa con el mismo lenguaje y que es necesario aprender a interpretarlo para prevenirlo.

    Explicó que los factores de riesgo suelen ser multifactoriales, pero entre los más frecuentes se encuentran la exclusión, el acoso, las limitadas habilidades para interactuar y la escasa participación en actividades físicas o académicas. En este sentido, el título de la ponencia refleja que el malestar emocional profundo rara vez se manifiesta mediante demandas directas de ayuda, sino a través de señales actitudinales, físicas y conductuales que resulta crucial detectar en el entorno educativo.

    El especialista detalló que, entre los principales indicadores compartidos por estudiantes y docentes, destacan el aislamiento social, la actitud cabizbaja, el deterioro académico repentino que puede derivar en ausentismo o deserción, así como cambios notorios en el cuidado personal o el incremento en el consumo de sustancias como el tabaco.

    Del mismo modo, indicó que conductas de alto riesgo como obsequiar pertenencias valiosas de manera inusual, redactar cartas de cierre o emitir verbalizaciones explícitas de despedida constituyen alertas críticas que exigen una intervención inmediata y empática.

    Finalmente, manifestó que las principales barreras que frenan la atención oportuna en salud mental se relacionan con el persistente tabú hacia el tratamiento psiquiátrico. Aunque se ha avanzado en desmitificar la consulta psicológica, muchos jóvenes rechazan la ayuda especializada por temor a ser etiquetados como “muy graves”.

   No obstante, frente a estos desafíos y como reflexión sobre la resiliencia estudiantil, reafirmó que “podemos construir una vida digna y plena en la cual, a pesar del dolor, podamos aprender a vivir con él”.      Durante la conferencia estuvieron presentes la coordinadora académica de la UAC, Marta Alicia Méndez Murillo; la responsable de la Licenciatura en Lenguas Extranjeras, Adriana Zelón Ortiz; el responsable de la Licenciatura en Cultura Física y Deporte (LICUFIDE), Juan Carlos Macías Miranda, y la encargada del enlace del CASE, Verónica Letechipia.

Texto: Mariana Rosales / Revisión: Pamela Girón / Fotografías: Oscar Camarillo