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Fundamental incorporar sustentabilidad, inteligencia artificial y humanismo a la formación de ingenieros en la UAZ: Gómez Jiménez

Zacatecas, Zac., 31 de octubre de 2026.

Ante los desafíos que plantea la transformación tecnológica y el avance de la inteligencia artificial, el docente investigador de la Unidad Académica de Ingeniería I (UAI-I) de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Salvador Gómez Jiménez, presentó una propuesta para renovar la formación de los futuros ingenieros, mediante un modelo educativo que integre la sustentabilidad, el uso estratégico de la inteligencia artificial y el fortalecimiento de las capacidades humanas.

   Durante la Mesa de Diálogo 4 “UAZ Dialoga”, correspondiente al Eje Académico y dedicada a la construcción de la metodología de la Reforma Integral Universitaria, expuso la ponencia “Ingeniería Humana en la era digital: Diagnóstico global, transformación curricular presente y la primacía de la persona frente a la IA”, en la que planteó la necesidad de actualizar los planes de estudio para responder tanto a las exigencias internacionales como a las problemáticas y necesidades del entorno regional.

    Uno de los puntos centrales de su propuesta es incorporar la sustentabilidad como un componente transversal y obligatorio de la formación profesional, y no únicamente como una asignatura optativa o una especialización. Explicó que este enfoque debe contemplar sus tres dimensiones: ambiental, social y económica, desde las materias fundamentales y los primeros proyectos de diseño de las carreras de ingeniería.

    En cuanto a la preparación de los ingenieros frente a los cambios tecnológicos, propuso establecer una trayectoria progresiva de formación en inteligencia artificial, organizada en tres etapas: primero, el aprendizaje de fundamentos de programación, matemáticas y manejo de datos; posteriormente, su aplicación en la simulación de problemas propios de cada disciplina, y finalmente, la especialización sectorial y el aprovechamiento de estas herramientas como apoyo al aprendizaje personalizado.

    Asimismo, destacó la importancia de fortalecer el vínculo entre la Universidad y los sectores productivos y sociales de Zacatecas mediante el Aprendizaje Basado en Retos (ABR). Este modelo permitiría que los estudiantes trabajen en proyectos reales con la participación de empresas, instituciones públicas y comunidades, de manera que sus conocimientos se apliquen a la solución de problemáticas concretas y sus resultados puedan ser valorados desde el entorno social.

   Como parte de esta transformación, también propuso impulsar la certificación externa de competencias técnicas y multidisciplinarias, mediante alianzas con organismos como la Academia de Ingeniería de México (AIM), el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (CENEVAL) y la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería (ANFEI), con el propósito de respaldar la calidad de la formación profesional.

   Sin embargo, subrayó que la incorporación de nuevas tecnologías no debe desplazar la formación humana. Por el contrario, consideró que el pensamiento crítico, la capacidad para cuestionar y validar los resultados generados por la inteligencia artificial, la escucha activa, la empatía y el juicio ético serán competencias indispensables para los profesionales de la ingeniería.

   En este sentido, advirtió sobre la necesidad de evitar que los futuros ingenieros dependan de manera automática de las respuestas algorítmicas, sin analizar sus posibles errores o sesgos. También destacó que el diseño de soluciones tecnológicas requiere comprender las condiciones socioculturales, las dinámicas de género y las necesidades de las comunidades en las que serán aplicadas.

   Para llevar estas propuestas a la práctica, Salvador Gómez Jiménez planteó integrar comisiones curriculares transversales que trabajen en la actualización de las asignaturas del tronco común; establecer un programa permanente de formación docente en Aprendizaje Basado en Retos, uso ético de la inteligencia artificial generativa y evaluación por competencias, así como consolidar una red de vinculación con la industria y organismos especializados.

    Su planteamiento coloca en el centro de la transformación educativa la necesidad de formar ingenieros capaces de responder a los avances científicos y tecnológicos, pero también de comprender su responsabilidad frente a la sociedad. Una formación en la que la inteligencia artificial sea una herramienta para ampliar las capacidades profesionales, sin sustituir el criterio, la sensibilidad y la capacidad humana para transformar su entorno.

Texto: Pamela Girón, con información y foto cortesía.