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“La lectura transforma el cerebro y permite construir una voz propia”: Mónica Muñoz

Zacatecas, Zac., 02 de octubre de 2026.

 La lectura y la escritura no sólo permiten acceder al conocimiento, sino que transforman el cerebro, construyen comunidades y posibilitan que las personas hagan escuchar su propia voz en la sociedad, afirmó la docente investigadora de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Mónica Muñoz Muñoz, durante la conferencia “Del cerebro lector a la voz política: lectura, literacidad e inclusión en la era digital”, realizada en el Patio de Rectoría.

   Como parte de las Jornadas Literarias de Divulgación, organizadas por la Coordinación del Sistema de Bibliotecas de la UAZ, la académica reflexionó sobre la evolución de la alfabetización en México y planteó la necesidad de comprender la lectura más allá de la simple decodificación de palabras, al considerarla una práctica estrechamente relacionada con la identidad, la participación social y la posibilidad de expresar las propias experiencias.

   Para introducir su reflexión, Muñoz Muñoz recurrió a la película Río escondido, dirigida por Emilio “El Indio” Fernández en 1948, cuya historia presenta a una maestra rural que enfrenta las condiciones de una comunidad marcada por el analfabetismo y las desigualdades. A partir de esta referencia, recordó que durante buena parte del siglo XX el acceso a la educación en México estuvo limitado para amplios sectores de la población, por lo que aprender a leer y escribir representaba una posibilidad de acceder a nuevos conocimientos y de establecer vínculos con otras personas.

   La docente investigadora destacó que, aun en condiciones precarias, la lectoescritura comenzó a formar parte de la vida cotidiana de las comunidades, como lo muestran las cartas que esperaban las familias, los mensajes enviados por migrantes, las historias compartidas mediante historietas y las distintas formas en que las personas encontraban significado en las palabras escritas.

   En este sentido, explicó que leer no consiste únicamente en reconocer letras y palabras, sino en otorgarles significado dentro de una experiencia concreta. Para ejemplificarlo, compartió historias familiares en las que una carta podía representar mucho más que el contenido literal de sus palabras: para una persona podía significar un “pienso en ti” y, para otra, un llamado urgente a regresar a casa.

   A partir de estas experiencias, Muñoz Muñoz abordó el concepto de literacidad, entendido como el uso de la lectura y la escritura con un propósito social determinado. Señaló que las prácticas letradas permiten relacionar los textos con los contextos en los que son producidos y utilizados, además de poner en juego identidades, valores, conocimientos y formas de participación de las comunidades.

   Por ello, sostuvo que aprender a leer implica también aprender a utilizar la palabra dentro de un contexto real y atreverse a incorporar la propia historia y la propia voz. Desde esta perspectiva, las prácticas de lectura y escritura se convierten en un puente entre la actividad social y los textos, incluso cuando determinadas formas de expresión no son reconocidas por las estructuras de poder.

   La académica vinculó esta reflexión con el concepto de “voz política”, entendido como una voz de representación que permite a distintos grupos sociales hacerse presentes y participar en el espacio público. Así, la literacidad trasciende el ámbito escolar, pues puede contribuir a que las personas expresen sus experiencias, identidades y perspectivas, y participen en la construcción de sus comunidades.

   Otro de los ejes de la conferencia fue la relación entre lectura y funcionamiento cerebral. Con base en aportaciones de la neurociencia y de la ciencia de la lectura, Muñoz Muñoz explicó que aprender a leer produce modificaciones en el cerebro y favorece la creación y reorganización de conexiones neuronales relacionadas con el reconocimiento de palabras, el lenguaje y la comprensión.

   Asimismo, señaló que el aprendizaje de la lectura requiere desarrollar capacidades como la atención y la identificación de sonidos, por lo que actividades relacionadas con sílabas, rimas y fonemas pueden contribuir a preparar a la infancia para una lectura eficaz. Desde la perspectiva del reciclaje neuronal, agregó, la lectura permite aprovechar y reorganizar estructuras cerebrales para desarrollar nuevas capacidades.

    Sin embargo, advirtió que los desafíos de la lectura y la escritura no pueden reducirse a una cuestión cognitiva, pues también están determinados por las condiciones sociales y culturales. De ahí la importancia de preguntarse quiénes tienen acceso a la lectura, qué textos circulan, qué voces son legitimadas y cuáles permanecen fuera de los espacios de representación.

   En este contexto, dedicó una parte de su exposición a reflexionar sobre los cambios que introduce la inteligencia artificial en las prácticas de lectura y escritura. Señaló que las herramientas capaces de sintetizar información, analizar contenidos y generar conclusiones con gran rapidez representan un nuevo escenario para la educación y la cultura escrita, pero también plantean interrogantes sobre sus efectos en los procesos cognitivos y en las desigualdades sociales.

    Ante la creciente incorporación de estas tecnologías, planteó preguntas sobre el futuro de la lectura y la escritura, particularmente sobre qué transformaciones podrían producirse en las capacidades cognitivas al delegar en herramientas tecnológicas procesos que antes se realizaban directamente, así como sobre qué grupos sociales tienen acceso a los beneficios de la inteligencia artificial y cuáles podrían quedar excluidos.

    La investigadora señaló que la inteligencia artificial no necesariamente elimina las desigualdades sociales y que puede generar nuevos desafíos relacionados con el acceso al conocimiento. Por ello, consideró fundamental que desde las Humanidades se continúe cuestionando y analizando el impacto de estas transformaciones en la sociedad y en las formas de aprender.

    Finalmente, Muñoz Muñoz subrayó la importancia de fortalecer el gusto y el hábito de la lectura desde las aulas, pero también de comprender que cada persona se relaciona con los textos desde su propia historia y contexto. En este sentido, destacó que leer y escribir adquieren verdadero sentido cuando permiten comprender la realidad, participar en ella y expresar una voz propia.

    La conferencia puso de relieve que la lectura no sólo transforma el cerebro, sino que también puede transformar la manera en que las personas se relacionan con su entorno, construyen comunidad y participan en la sociedad, un planteamiento especialmente relevante ante los cambios que genera la inteligencia artificial en las formas de acceder, producir y compartir conocimiento.

    Las Jornadas Literarias de Divulgación se realizaron del 30 de septiembre al 2 de octubre, como parte de las actividades impulsadas por la Coordinación del Sistema de Bibliotecas de la UAZ para promover la lectura, la literatura y la reflexión en torno a la cultura escrita.

Texto: Pamela Girón con información y fotos de la docente Mónica Muñoz.