“Protocolizar no es transformar”: Vélez Rodríguez llama a políticas integrales contra la violencia de género en la UAZ
Zacatecas, Zac., 12 de agosto de 2026.
En el marco del Simposio “El Feminismo en las Instituciones de Educación Superior: Entre Batallas y Simulaciones”, la coordinadora de Igualdad de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Liliana Angélica Vélez Rodríguez, presentó la ponencia “Protocolos contra la violencia de género en las universidades: avances y desafíos”, donde subrayó la necesidad de fortalecer estos instrumentos como parte de un proceso de transformación institucional.
Con sede en el Foyer del Teatro Fernando Calderón, la funcionaria destacó la importancia de contar con protocolos contra la violencia de género en las universidades, pues esta acción —dijo— implica un proceso de transformación institucional. “Los protocolos surgieron como respuesta a una problemática que durante mucho tiempo fue invisibilizada o normalizada”, enfatizó.
“El desafío real de los protocolos es que éstos sirvan como una herramienta real de transformación institucional, para que la máxima casa de estudios de nuestra entidad sea considerada una universidad libre de violencia de género”, explicó la ponente.
Al respecto, reiteró que la universidad reproduce también relaciones sociales y de poder. Por ello, “no basta con pensar la violencia como una conducta individual: debemos analizar las condiciones institucionales que pueden favorecer su normalización o dificultar su denuncia”, señaló.
En este sentido, indicó que los casos que llegan a las instituciones no necesariamente representan la totalidad de las violencias. “Lo que se denuncia no necesariamente es todo lo que ocurre. Hay barreras que pueden impedir que una persona reconozca, busque ayuda o denuncie. Por eso un bajo número de denuncias no debe interpretarse automáticamente como ausencia de violencia”, puntualizó.
La especialista subrayó que los protocolos tienen una historia social y política. “Las movilizaciones universitarias, las denuncias públicas y las colectivas feministas contribuyeron a que la violencia de género dejara de verse como un problema privado o aislado y se reconociera como un problema institucional y de derechos humanos”, afirmó.
Al explicar que un protocolo debe contener principios, competencias, rutas de actuación, medidas de protección, orientación, acompañamiento, responsabilidades, prevención, seguimiento y evaluación, planteó: “La pregunta no es solamente qué hacer ante una denuncia, sino también qué hace la institución antes, durante y después del caso”.
Entre los desafíos, Vélez Rodríguez señaló que “protocolizar no es transformar”; se requiere garantizar seguridad, evitar la revictimización institucional, pasar de la atención aislada a la responsabilidad institucional y de capacitaciones esporádicas a formación permanente.
Su propuesta central es pasar de protocolos predominantemente reactivos a “políticas institucionales integrales; del documento al sistema; de la respuesta individual a la responsabilidad institucional; de capacitaciones aisladas a formación permanente; y de una visión centrada únicamente en la sanción a una que incorpore prevención, atención, protección, reparación y transformación”, expuso.
Asimismo, destacó que “una nueva generación de protocolos debe ser preventiva, integral, accesible y especializada; incorporar perspectiva de género y derechos humanos; garantizar debido proceso; y ser evaluable”.
Finalmente, concluyó: “En nuestra experiencia institucional el protocolo específico de violencia sexual ha permitido generar experiencia y detectar nuevas necesidades, abriendo la discusión hacia un instrumento más integral para todos los tipos y modalidades de violencia, nos permite mostrar cómo una política institucional aprende de su propia implementación”.
Texto: Thalya Rodríguez / Revisión: Pamela Girón / Con información y fotos de Igualdad UAZ




