La voz femenina que hizo, hace y seguirá haciendo historia en la Máxima Casa de Estudios de Zacatecas
Zacatecas, Zac., 08 de marzo de 2026.
Las mujeres de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) son el corazón de una transformación que atraviesa todos los niveles educativos y todas las áreas del conocimiento. No se trata únicamente de estudiar, investigar o enseñar, se trata de levantar la voz, de cuestionar y de transformar.
Esa transformación se refleja también cada vez que se acerca el 8 de marzo, cuando aparecen comentarios que buscan restar importancia a esta lucha: “ya todo está resuelto”, “esas marchas no sirven de nada”, “el feminismo divide”. Lo que pocas veces se dice es que muchas de las leyes que hoy protegen a las mujeres nacieron del dolor y de la insistencia de quienes se negaron a aceptar el silencio como respuesta. La Ley Olimpia, la Ley Ingrid, la Ley Monse, la Ley Sabina y la Ley Malena son ejemplos de cómo la indignación y la valentía se convirtieron en reformas que hoy salvan vidas y dignidades.
Dentro de la máxima casa de estudios, se traduce en presencia activa en todos los espacios. En el CECIUAZ, las mujeres acompañan la infancia con cuidado y formación integral. En secundaria y preparatoria guían la adolescencia con disciplina y sensibilidad. En la educación media superior y profesional consolidan vocaciones y saberes, y en los posgrados lideran investigaciones de impacto social y científico.
Esa presencia se confirma en las cifras, en la UAZ, las mujeres representan más de la mitad de la matrícula estudiantil, y cada año aumenta el número de egresadas que culminan con éxito sus estudios en todos los niveles. Este dato no sólo refleja su presencia cuantitativa, sino también la calidad y el compromiso con que participan en la vida académica. Su avance constante demuestra que la excelencia universitaria tiene rostro femenino y que el futuro de la institución está marcado por su liderazgo.
Del aula a la investigación, en la ciencia y la tecnología, las investigadoras de la UAZ han desarrollado proyectos de alto impacto, desde la detección temprana de enfermedades y la respuesta a emergencias sanitarias, hasta innovaciones en procesos industriales y aplicaciones tecnológicas que benefician directamente a la comunidad. En la minería y las ciencias de la tierra han abierto camino en áreas tradicionalmente masculinizadas, demostrando que el liderazgo femenino también transforma disciplinas duras.
A la par, en las ciencias básicas, física, matemáticas, química y biología, las mujeres universitarias han realizado aportes fundamentales. Han impulsado investigaciones en energías renovables, materiales avanzados, procesos químicos aplicados y estudios biológicos que fortalecen la salud y el medio ambiente. Su presencia en estas áreas exactas demuestra que el rigor científico y la innovación también tienen rostro femenino.
De igual manera, en las ciencias enfocadas a la salud tanto física como psicológica, las mujeres han sido protagonistas en la formación de profesionales en nutrición, enfermería, medicina, odontología, psicología, salud pública y fisioterapia. Han liderado proyectos de investigación clínica, programas de prevención y campañas de atención comunitaria que han impactado directamente en la calidad de vida de la población zacatecana. Su trabajo en hospitales, clínicas universitarias y brigadas médicas refleja el compromiso de la UAZ con el bienestar social y la dignidad humana.
A ello se suma su protagonismo en áreas como las lenguas extranjeras, el turismo, la gastronomía y las ingenierías. En los programas de idiomas han abierto horizontes internacionales, formando estudiantes capaces de dialogar con el mundo y fortalecer la vinculación global de la universidad.
En turismo y gastronomía han impulsado proyectos que rescatan la riqueza cultural y culinaria de Zacatecas, promoviendo el desarrollo económico y social de la región. Y en las distintas ingenierías como la civil, eléctrica, industrial, mecánica, informática y todas las demás, han demostrado talento y liderazgo en campos tradicionalmente masculinizados, aportando innovación, creatividad y soluciones que transforman la vida cotidiana. Su presencia en estas áreas confirma que las mujeres universitarias son vehículo de cambio y que su impacto trasciende las aulas para llegar a la sociedad entera.
Asimismo, en las humanidades, las mujeres han sido protagonistas en la filosofía, las letras, la antropología, la historia y la pedagogía. Han rescatado la memoria histórica y cultural de Zacatecas, iluminando la historia de las mujeres y la prensa regional, y han generado pensamiento crítico que cuestiona las estructuras sociales y culturales.
Desde la investigación en literatura y lingüística hasta los estudios antropológicos sobre comunidades locales, su trabajo ha permitido comprender mejor la identidad zacatecana y mexicana. Además, han impulsado proyectos editoriales, crónicas y análisis que aseguran que la voz femenina quede registrada en la memoria universitaria y en la historia de la región.
En esa misma línea, en la comunicación institucional, las mujeres han visibilizado la voz femenina en la universidad a través de un trabajo constante para fortalecer la imagen de la mujer en la vida universitaria y dejar memoria de todo lo que han hecho en la historia institucional. Su labor garantiza que las aportaciones femeninas no se pierdan en el tiempo y que la comunidad reconozca su papel en la construcción de la identidad de la UAZ.
De forma complementaria, en el ámbito de la cultura y las artes, las mujeres universitarias han sido parte fundamental en el fomento de la creación y la difusión cultural a través de la Unidad Académica de Cultura y del Programa de Extensión y Difusión Artística. Han impulsado actividades que fortalecen la identidad universitaria y vinculan la institución con la sociedad zacatecana, reafirmando que la sensibilidad y la creatividad femenina enriquecen la vida cultural de la UAZ.
También en el deporte, las mujeres han consolidado equipos y selectivos que representan a la universidad en competencias regionales y nacionales. Su participación en disciplinas como fútbol, voleibol, basquetbol, taekwondo y ajedrez ha dado visibilidad al talento femenino y ha fortalecido la presencia de la UAZ en la Universiada y en torneos estatales, mostrando que la voz femenina también se expresa en la cancha y en la vida deportiva universitaria.
En el ámbito sindical, su participación ha sido decisiva tanto en el sindicato de docentes como en el de trabajadoras. Han defendido derechos laborales, impulsado mejoras en las condiciones de trabajo y garantizado que la voz femenina esté presente en las negociaciones colectivas. Su participación ha sido clave para que la universidad avance en justicia laboral, equidad y reconocimiento de la importancia del trabajo académico y administrativo. Gracias a ellas, el sindicalismo universitario se ha fortalecido con perspectiva de género y con una visión más incluyente.
A esta labor académica, científica, cultural, deportiva y sindical se suma la fuerza de las mujeres administrativas, quienes sostienen el funcionamiento cotidiano de la universidad. Ellas garantizan el mantenimiento de las instalaciones, la gestión de recursos, la atención a la comunidad y el cumplimiento de procesos que permiten que la vida universitaria fluya con orden y eficacia. Su trabajo, muchas veces invisibilizado, es indispensable para que los espacios de docencia, investigación, arte, deporte y difusión cultural se mantengan vivos y en condiciones dignas.
Finalmente, en la UAZ de igual forma se honra a todas aquellas mujeres que se han jubilado después de décadas de servicio en la docencia, la investigación, la administración, la cultura, el deporte, la salud y el sindicalismo. Ellas son parte fundamental de la memoria universitaria, pues con su trabajo formaron generaciones, sostuvieron procesos institucionales y dejaron huellas imborrables en la vida académica y comunitaria.
Su legado permanece vivo en cada estudiante que formaron, en cada proyecto que impulsaron y en cada espacio que ayudaron a construir. Reconocerlas es reconocer que la historia de la universidad no se entiende sin la entrega y la vocación de las mujeres que, aun después de su retiro, siguen siendo ejemplo de compromiso y dignidad.
Un hecho clave en esta lucha, enmarcada en el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, ha sido la creación del Protocolo de Actuación para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia Sexual, aprobado por el Consejo Universitario. Este instrumento representa un avance histórico en la protección de las mujeres universitarias, pues garantiza espacios seguros, atiende denuncias y establece mecanismos claros para sancionar y erradicar la violencia sexual en la UAZ.
Sin embargo, a nivel mundial, persisten desigualdades que no pueden ignorarse. Las mujeres cuentan con apenas el 64% de los derechos legales reconocidos. Siguen enfrentando obstáculos en justicia, derechos reproductivos y protección frente a la violencia. La brecha salarial persiste, afectando especialmente a mujeres jóvenes, rurales e indígenas. Realizan más del triple de trabajo doméstico y de cuidados no remunerado, lo que limita su autonomía económica y su participación laboral.
Asimismo, están subrepresentadas en espacios de poder político, económico y científico. Es decir, una de cada tres mujeres ha experimentado violencia física o sexual, y en 2024 más de 50 mil mujeres y niñas murieron a manos de sus parejas u otros familiares. Y dentro de la propia UAZ, como se señaló, sólo el 30% de las mujeres ocupan puestos de toma de decisiones, lo que evidencia que, incluso en una institución donde las mujeres son mayoría en matrícula y presencia académica, la participación femenina en el poder sigue siendo limitada y requiere acciones urgentes.
La importancia de las mujeres universitarias radica en que, además de producir conocimiento y sostener la vida institucional, siguen alzando la voz contra la desigualdad, la violencia y la invisibilización. Como dijo la activista francesa Gisèle Pelicot, sobreviviente de violencia sexual y símbolo del feminismo contemporáneo: “La vergüenza debe cambiar de bando.” Hoy, las mujeres de la UAZ se suman a ese eco global, recordándonos que las leyes, los avances y las conquistas no nacen de la comodidad, sino de la valentía de quienes se atreven a incomodar al sistema.
Por eso, en cada aula, laboratorio, hospital, clínica, oficina, escenario artístico, cancha deportiva, sindicato y espacio de comunicación institucional, su voz se multiplica. Y el futuro de la universidad y de la sociedad depende de que ellas sigan siendo escuchadas. ¡Ni una menos, la voz femenina no se apaga!
Texto: Pamela Girón/ Fotos: Archivo y cortesía.





